CADÁVER

LA POESÍA NO MUERDE

Me desperté conversando con las piedras,

Hablamos tanto y de tantas cosas,

Larga fue nuestra charla,

Estuvo nutrida de anécdotas y algunas bromas,

Fue profunda como las ideas,

Pero había un problema,

Ambos nos descubrimos sordos,

Yo no podía ver sus labios moverse,

Ni ellas veían los míos hacer lo propio,

Simplemente no los veían,

Ambos estábamos al pie de un durazno viejo,

Que no nos miraba como si no existiéramos,

Tornamos la mirada hacia arriba,

Para apreciar mejor la lluvia de pétalos de sus flores,

Sentimos como nos descarnaban con cada suspiro nuestro,

Como se llevaban hasta la última molécula de la carne nuestra,

Hasta no dejar más que la sombra de unos huesos secos,

Y aun ellos eran absorbidos por sus raíces siempre hambrientas y sedientas,

Y en esa desnudes ósea,

Terminamos mordiendo el polvo,

Ellas sin saber en dónde estaba su rostro y yo sin saber si…

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